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jueves, 7 de junio de 2012

¿Qué pasa con España?

Creo que llegó el momento de hacernos mayores. No biológicamente, eso ya pasa aunque no queramos, sino como país. Si es que llegamos a tiempo.
Llevamos seis meses de malas noticias. Parece que desde que entró el nuevo gobierno, se ha desatado una tormenta alrededor nuestro. Y hay quién desearía, incluso, que volviesen
los de antes. Al fin y al cabo, la prima de riesgo era menos elevada hace un año.
Yo vivo estos tiempos tan difíciles con cierta esperanza. Como el que está recibiendo una terapia de choque que lo deja al borde de la muerte, pero es su única esperanza para salvarse.
Estos meses hemos vivido un curioso hecho, que es infrecuente en nuestro país: estamos reconociendo la gravedad de nuestro problema. Bankia no es un agujero que se ha creado en los últimos meses. Lleva cuatro años, quizá más, formándose bajo las cuentas tramposas de CajaMadrid y Bancaja. Pero se tapó, se escondió y se inventaron miles de palabras biensonantes con el único fin de hacernos mirar para otra parte. Ahora ha salido un tipo de apellido impronunciable (Goirigolzarri) que ha dicho que o se sueltan más de veinte mil kilos, o Bankia se hunde. La realidad es la misma que el mes pasado. Porque el mes pasado Bankia también necesitaba veintitres mil millones. Ahora alguien lo ha dicho. 

Tenemos una Educación y una Sanidad que no podemos pagar. Eso es un hecho incontestable a la vista de los números. Pero si nadie lo dice, y se financian emitiendo deuda, el problema no existe. De vez en cuando sale el ministro/secretario/presidente de turno diciendo que las cuentas van inmejorablemente, y el problema desaparece por arte de magia.  Pues no, no desaparece. Se necesita el copago, el recorte y el control exhaustivo de los gastos ya. No en un futuro próximo, ni dentro de unos meses, no. Ya . Porque no hay dinero, y el que nos dejan con cuentagotas, y pidiendo favores, se hace a unos intereses de ruina. Este problema existía hace uno, dos y cuatro años.  Solo que no se hablaba de él. Llevamos varios años haciendo presupuestos que , incluso con trampas, tienen más del 5% de déficit estructural, o sea, que no es por algo puntual de un año. Son gastos que se repiten un año tras otro.  Una vez más, lo que ahora cambia es que se está admitiendo que así no se puede seguir. Por pura necesidad,  claro, que político y valiente son palabras contrarias en nuestro país.

Podemos seguir con muchas otras cosas que están saliendo estos meses en tromba, pero la esencia es la misma. Los problemas estaban,  solo que ahora se han quitado los paños calientes, porque ya no tenemos más,  y estamos  asustados.   ¿Cómo no estarlo? Si nos decían que todo iba bien, que la crisis no existía, que estábamos en Champions, y que las ayudas y subsidios estatales debían crecer año tras año, como símbolo inequívoco de progreso.  ¿no éramos merecedores de todos los derechos del mundo, a cambio de no se sabía muy bien qué obligaciones? ¿no tenía todo español derecho a trabajar 35 horas o menos? ¿Acaso íbamos a trabajar  las mismas horas que nuestros padres? Entonces, ¿para qué tanto progreso y tanta leche?

Hay muchas voces desde todos los rincones de este país a las que se les nota cierto deseo de que seamos intervenidos. Lo ven como la solución a unos problemas que nosotros somos incapaces de solventar sin ayuda. Lo comprendo, pero no veo en esto sino un fracaso como país que constata que somos incapaces de  dirigir nuestros destinos como una nación desarrollada.

Y esos deseos me recuerdan aquello que oí a algunos viejos : "Con Franco vivíamos mejor" .   Ahora diremos " Con Merkel, viviremos mejor".  En el fondo no habrá tanta diferencia.

lunes, 28 de mayo de 2012

¿A quién culpo de mi hipoteca impagable?


Lo que voy a comentar ha venido a raíz de una discusión que tuvimos mi hermano y yo, sobre el caso de unos amigos que pidieron un préstamo por un valor elevado, y ahora tienen serios problemas para pagarlo, aparte de que el piso que compraron con ese préstamo vale menos que la deuda que les queda por pagar. Caso bastante normal, desgraciadamente, en los tiempos actuales. Y la discusión vino por dilucidar quién era el culpable de haber llegado a esta situación. Mi hermano era partidario de repartir la culpa entre el banco y sus amigos. Uno por dar un préstamo que no era aconsejable, y los otros por meterse en una empresa demasiado arriesgada. Yo, por supuesto, discrepaba, diciendo que mi hermano, al igual que muchos otros, mezclan problemas distintos, y pecan de no tener ciertas ideas tan claras como debieran.

Me explico.

Aquí confundimos dos temas diferentes: por un lado la mala gestión de los bancos, que les ha llevado a la situación actual. Se ha hablado mucho de esto, y de si somos los contribuyentes los que debemos ir en su rescate si las cosas les van mal, aunque cuando han ganado dinero no lo han repartido entre nosotros. Y sobre el famoso riesgo sistémico, aquel que dice que si dejamos caer un banco todas las plagas de Egipto caerán sobre nosotros, habría que pensar hasta qué punto es cierto, y de serlo, si después de las ayudas generosamente enviadas, se ha hecho algo para eliminarlo, o dentro de diez años tendremos el mismo riesgo, con equivalente obligación de ir en ayuda de los banqueros. Todo esto está muy bien, pero es un problema completamente diferente del que apremia a los amigos de mi hermano. Por tanto, la responsabilidad de su situación puede que no reacaiga en estas entidades.

Veamos este problema. Unos particulares acuden a un banco a solicitar un préstamo. Tienen unos determinados ingresos con los que piensan afrontar los pagos. Nadie les obliga a pedir esa cantidad, ni a comprar ese inmueble. Existen seguramente viviendas más económicas que la que han elegido, y en último caso, existe el alquiler. Pero por los motivos que sean, y que ellos han valorado, deciden comprar esa casa a ese precio. Resulta que a la vista de los acontecimientos, fue una decisión imprudente y arriesgada. Y ahora hay una opinión muy extendida de que el banco “no debió darles el préstamo”. O sea, que el banco tenía que actuar de padre responsable de estos chicos, y velar por su bienestar futuro. Aquí algo chirría. ¿De verdad que se puede exigir a un negocio que vele por los intereses de sus clientes, por encima de los suyos? Entonces a una persona que va a comprar una televisión, por ejemplo, el dependiente de la tienda debería indicarle el lugar donde ese mismo aparato está más barato, si es que existe, o en un bar no deberían servir un segundo whisky a nadie, porque seguramente le producirá malestar al día siguiente. Así podríamos seguir con ejemplos igual de absurdos en todos los comercios que se nos ocurran. Si son ridículos , ¿por qué a los bancos se pide que actúen de esa manera?. Mi opinión es que la responsabilidad de esa decisión, y de la situación en la que se encuentran es completamente de los chicos que abrieron la hipoteca, y que actuaron libremente, exponiéndose a las posibles consecuencias, tanto positivas como negativas.

Y aquí llega la idea que estimo no está suficientemente clara para mucha gente. No creo que a nadie que le preguntes te diga que la libertad es mala. O que quiere menos libertad. El concepto de libertad se tiene como algo intrínsecamente bueno, pero lo que todo el mundo no asume es que la libertad lleva consigo una carga equivalente de responsabilidad. Es imposible ser libre para tomar tus decisiones, y al mismo tiempo, si éstas decisiones salen mal, tener a alguien que cargue con las consecuencias. Eso es sencillamente absurdo. O se es libre, o se pierde una parte , o toda la libertad a cambio de no asumir la responsabilidad que acarrea.

Y la falta de claridad sobre este tema es la que hace que muchas personas pidan que se paren los embargos de sus casas, o que se les rebaje la cuota que suscribieron, o que , en definitiva, se les saque del lío en el que ellos solitos entraron por su pie. Y que, por supuesto, lo paguemos entre todos. Pero si, como pasó en época de burbuja, compras una casa por un valor , y la vendes un año después ganando un treinta por ciento, a nadie he oído que quisiera pagar una parte de ese beneficio a la comunidad, para tener dinero con el que salvar a otros que no tuvieron tanta suerte. Y es que en el fondo, intentan hacer lo que se está haciendo con los bancos : privatizar beneficios y socializar pérdidas.

Y la paradójica conclusión de todo esto, es que si uno no está de acuerdo en los rescates a los bancos, si es coherente, por las mismas razones tampoco lo estará con salvar de los embargos y las cuotas impagables a aquellos que tomaron malas decisiones.

Curioso, ¿no?.

martes, 8 de mayo de 2012

La sostenibilidad del sistema social (II)

En la anterior entrada señalaba los problemas intrínsecos que tiene un sistema como el que tenemos actualmente (de reparto, o distributivo), y el final que con toda probabilidad le esperaba. Pero, si este sistema ya no sirve, ¿qué hacemos entonces? ¿Es el final del estado del bienestar?. Quizá sí, en la forma en la que lo conocemos ahora, pero este puede que no sea la única alternativa.  Veamos una parte del sistema social: las pensiones.

Un sistema de pensiones diferente


El sistema alternativo al actual más extendido es el de capitalización personal.  Funciona como sigue: el trabajador paga una parte de su sueldo obligatoriamente, como en el sistema que tenemos, pero esta cantidad, menos un porcentaje mayor o menor, que va a cubrir diversos servicios ( pensiones no contributivas, pensiones de enfermedad, viudedad...), se introduce en un fondo a nombre del trabajador.
Este fondo es gestionado por una entidad privada, que en principio puede ser elegida por el propio contribuyente, que también puede elegir el perfil inversor, más conservador o agresivo, en función de sus circunstancias o preferencias.  La pensión que obtendría a la hora de la jubilación saldría de este fondo formado durante toda la vida laboral del trabajador, más los intereses generados, más las posibles aportaciones voluntarias.  Vendría a ser como un plan de pensiones privado igual a los disponibles en el mercado, con la diferencia de que por una parte sería obligatorio aportar por el hecho de trabajar, y por otra una parte de esa aportación iría al sistema de cobertura social.

Este sistema es llamado "Chileno", porque fue en el primer país en el que se implantó, por consejo de economistas de la Escuela de Chicago, con Milton Friedman a la cabeza. Lleva en marcha más de treinta años, y se ha implantado o está en vías de hacerlo en diez o doce países en Centro y Sudamérica, y en un buen puñado más en la Europa del Este.

Por supuesto, no es un sistema perfecto, y tiene sus ventajas e inconvenientes, como todo en la vida.


Ventajas e inconvenientes del sistema de capitalización personal 



Primero veamos las ventajas:

- Es más sostenible. Cada trabajador soporta su propia pensión. Independientemente de si en el momento de su jubilación hay más o menos trabajadores, o los ingresos de la Seguridad Social son mayores o menores.  La parte del sistema de "solidaridad social" permanece como ahora. Las pensiones no contributivas de un momento dado dependen de lo que estén aportando en ese momento los trabajadores. No soluciona esta parte del problema, pero no es peor que lo actual.

- El contribuyente puede elegir dónde deposita su ahorro, cómo se gestiona, cuánto quiere cobrar a la hora de jubilarse, aportando más, y el riesgo que quiere correr, si es que quiere tener alguno. Yo considero la libertad para gestionar tu propio dinero una ventaja,  aunque soy consciente de que no todo el mundo lo ve así. Hay mucha gente que desea fervientemente que les protejan de sí mismos.

- El dinero no puede ser tocado por el Estado. Son depósitos privados en entidades privadas. Para aquellos que aún piensan, de forma cándida e inocente , que el Estado es el que mejor va a velar por su dinero, le recuerdo que la única medida razonable tomada en nuestro país en pro de la sostenblidad del sistema de pensiones, que fue la creación de la llamada "Hucha de las pensiones", que salió de los acuerdos del Pacto de Toledo, ha sido saqueada sin reparo, estando en la actualidad formada en un 80% (o 96% según fuentes) por deuda Española, que, dicho sea de paso, no cumple los requisitos de calidad que se impusieron en la creación de tal fondo. En el caso más que probable que el Estado deba hacer una quita en nuestra deuda pública, ese porcentaje será directamente lo que perderemos todos los españoles, aunque no creo que eso suponga ningún escándalo, pues robos peores se perpetran a diario desde la cosa pública, y a nadie parece importarle demasiado.

- En principio, la gestión privada de esos fondos es más eficiente que la pública. Está más guiada por motivos puramente económicos, sobre los motivos políticos que suelen mover a los gestores públicos. Sé que esta es una cuestión que genera debate, y gustosamente accederé a discutir con ejemplos y cifras la superioridad en eficiencia de la gestión privada sobre la pública, aunque ahora lo dejaremos aquí, por no desviarnos.

Por supuesto, este sistema también tiene sus inconvenientes, muchos de ellos revelados por los años de experimentación en aquellos países donde se ha implantado:

- El Estado tiende a permitir un número pequeño de empresas autorizadas a gestionar estos fondos de pensiones. Por tanto, la creación de oligopolios es sencilla.  En esto me gustaría decir que más que fallo del sistema, es un fallo del propio Estado, que no aplica el fomento del libre mercado y competencia entre entidades, que sería la que realmente beneficiaria al ciudadano que deposita su dinero en ellas.

- Derivado de lo anterior, hay una queja generalizada por las altas comisiones que suelen cobrar estas entidades. Es lo mismo que lo anterior. Si el Estado permite la creación de oligopolios, el sistema no funcionará correctamente, perdiendo las ventajas de la libre competencia sobre los precios que aplican las entidades gestoras por sus servicios.

- Existe la posiblidad, al invertir sus ahorros en los mercados financieros, de que en un momento dado un fondo tenga menos de lo que se ha aportado. Incluso mucho menos. Aquí hay que decir que una vez más el Estado permite unos tipos de inversión en estos fondos, y prohibe otros, más arriesgados, para evitar este fenómeno en lo posible. Y también que los fondos de pensiones públicos invierten exactamente igual que los privados sus fondos en los mercados financieros, por lo que a día de hoy ganan y pierden dinero de usted y mío, aunque eso no sale en los periódicos, ni se entera nadie.

- ¿Qué pasa si alguna de estas entidades quiebra?. En primer lugar estos gestores actúan de forma similar a como lo hace un broker de bolsa. Son custodios de los valores, no dueños de ellos.No son un banco. Por tanto, si la empresa quiebra, nunca sus acreedores podrán exigir el pago de sus deudas mediante estos fondos. Con respecto a la  correcta gestión de estos fondos, en el sentido de que el riesgo asumido sea el fijado por el contribuyente y la ley, y que no existan irregularidades ni delitos en esa gestión, la supervisión corresponde al propio Estado, actuando como lo hace con los bancos, fondos y demás entidades financieras. En este caso, con una vigilancia aún mayor si cabe.


Conclusiones 


 Dadas estas razones, a favor y en contra,  estimo que los beneficios superan enormemente a las posibles desventajas, y que antes o después el cambio de nuestro sistema de reparto a éste será inevitable.  Por supuesto habrá quien no esté de acuerdo con mi opinión, y por ello le invito a que exponga sus razones.

Porque lo único realmente claro en estos temas tan complejos, es que la última palabra nunca queda dicha.


lunes, 7 de mayo de 2012

La sostenibilidad del sistema social (I)

Arranca esta entrada en una conversación via email con unos amigos, en los que discutíamos varias cosas, entre ellas el sistema de cobertura social del que disfrutamos, y que está de actualidad, al verse sujeto a diversas medidas de ajuste que han generado bastante polémica.

Reproduzco la parte final del último email que recibí del amigo Dani, que espero no le importe que cite:
"Respecto a la sostenibilidad del sistema, creo que nadie duda que las 2 principales vías son
a) aumentar impuestos, y b) reducir prestaciones (aparte de evitar despilfarros, ser más eficientes, etc.). Y como retrasar la edad de jubilación tiene los dos efectos, es de cajón empezar por ahí. De momento han ampliado a los 67, y parece poco, pero por algo hay que empezar. Lo que no es normal es que hasta 2011 no se tomara esa simple medida (por cierto una medida que tomó el PSOE y que Rajoy criticó en su día, él abogaba por los planes privados de pensiones, pensaba probablemente en sus votantes... y en sus amigos banqueros)."
En este tema tenemos que partir de una base, y esta puede ser que el sistema actual es insostenible, por la principal razón de la inversión de la pirámide poblacional. O sea, que hay cada vez más viejos y menos jóvenes que puedan trabajar, pagar impuestos y sostener al resto.
Apuntas que hay dos vías para apuntalar el sistema. Eso no es del todo cierto. Hay dos vías... si mantienes el actual sistema.  El sistema que tenemos en la actualidad , creo que llamado distributivo, viene a funcionar como sigue:  existen unos ingresos en la Seguridad Social en estos momentos. Existen también unos gastos. Con esos ingresos se pagan esos gastos. Cuando los ingresos son mayores que los gastos, fantástico.  Pero cuando cada vez hay menos ingresos , más gastos, y sabemos con certeza que esto es una tendencia irreversible,  tenemos un problema ahora, y en el futuro es necesario que el sistema colapse. 
Las dos vías que apuntas vienen a decir: bien, lo que hay que hacer es aumentar el flujo de entrada de dinero (impuestos), y disminuir el flujo de salida (recortar prestaciones).  Eso podría valer a muy corto plazo Pero tenemos dos problemas, uno para cada vía :
- Uno , la famosa curva de Laffer. Pasado un punto , todo aumento de impuestos conlleva una disminución de la recaudación.  Este fenómeno, ampliamente demostrado pone límite al porcentaje de impuestos que una sociedad puede pagar.  Si a esto añadimos que , por el problema de inversión de la pirámide de población, cada vez hay menos pagadores de impuestos, la consecuencia es que el flujo de entrada de dinero al sistema social disminuye, e ira disminuyendo inexorablemente en los próximos años.
- Dos, la disminución de prestaciones. Derivado de lo anterior, la consecuencia lógica es que cada vez habrá más personas que deberán ser atendidas en el sistema de atención social, y para esa atención habrá cada vez menos dinero. Por tanto, llegará un punto en el que los ciudadanos percibirán que pagan una cantidad exagerada de su renta para recibir unas prestaciones que no se corresponden con el esfuerzo realizado.  Por tanto cada vez los individuos intentarán por todos los medios pagar lo menos posible a un sistema que "no les compensa", con lo que la destrucción de este se retroalimentará. 
A estas dos razones, añado yo una tercera, tan importante como las anteriores: Poca gente parece darse cuenta que no existe una relación directa entre lo que uno aporta al sistema y lo que recibirá en su día, puesto que lo que se aporta hoy sirve para pagar las pensiones de hoy, y lo que este contribuyente recibirá en forma de pensión, dependerá directamente de lo que ingresen los trabajadores de ese momento. Por lo tanto, es una cuestión más de fé que de otra cosa el pensar que el esfuerzo actual a la hora de pagar, repercutirá en una mayor o menor pensión en el futuro, sobre todo viendo las perspectivas expuestas en los anteriores puntos.
Estas tres razones, que parecen imposibles de evitar, hacen, a mi juicio, que el sistema contributivo que tenemos sea inviable cuando se aplica a una sociedad que tiende al envejecimiento, y que ha disminuido el número de hijos hasta tasas negativas.
Por tanto la solución no está en ninguna de las dos soluciones propuestas, ni por supuesto una combinación de ambas, sino que es el sistema en sí el que no puede sostenerse en el tiempo.
Entonces, ¿cual es la solución a este problema? Daré mi opinión al respecto en la siguiente entrada.

viernes, 14 de noviembre de 2008

Refundando capitalismos

A medida que nos vamos adentrando en la famosa crisis, sucede lo que muy bien decía Warren Buffet en su clásico aforismo: "Cuando baja la marea es cuando se puede ver quien se estaba bañando desnudo". Y esa desnudez , que el abuelo Warren aplicaba a la economía, es también válida para hablar de cultura, de fundamentos ideológicos o simplemente de algo de sentido común. Nuestro querido presidente que irá a la cumbre del G-20 y pico, a soltar su discursito de ocho minutos, pensará, estoy seguro, que en esa reunión se van a poner los cimientos de un nuevo orden mundial. Y yo me pregunto en qué se basa para pensar esto, aparte del bombardeo contínuo en los medios de comunicación diciendo los mismos "mantras" una y otra vez: "refundar el capitalismo....el capitalismo ha fracasado....hmmmm" repitiendo, repitiendo. Es una técnica que es tan vieja como efectiva. Al final esos mensajes se quedan en la mentalidad colectiva como verdades irrefutables. Pero el caso es que ni se puede refundar una cosa que nunca se ha fundado, como es el sistema de libre comercio, de compra y venta de valores y de especulación futura, ni se puede cambiar a otro sistema, por el sencillo motivo de que no hay "otro" sistema.
¿Qué ha fallado en esta crisis? ¿Por qué dicen que nuestro sistema ha fracasado?
Bien. Primero querría apuntar una cosa que los medios, tan dados a generalizar y a dar mensajes sencillitos, no sea que nos atragantemos, no dicen. Resulta que hay dos crisis:
La primera es la financiera, a nivel mundial. La segunda, la que afecta a nuestro país (quizá de alguna manera también a otros países en nuestro mismo caso). Estas crisis se solapan, se suman en España, y el lo estamos viendo. Y va para largo.

Pero vayamos a la primera, que es la que tiene miga ideológica. La crisis financiera mundial. Lo primero que llama la atención es que afecta a un sector que tradicionalmente no era muy golpeado por las crisis, o por lo menos era de los menos tocados . El sector bancario y financiero. Ha sido históricamente un sector muy conservador, con un negocio claro y contrastado, y que en las crisis periódicas que siempre sufre la economía, sólo subía o bajaba su volumen de negocio. Pero las palabras agujero, quiebra o inyección de liquidez no han sido usadas nunca con los bancos hasta ahora. Por eso es una crisis tan original.
Entonces, ¿qué es lo que ha fallado?

En primer lugar, una política de dinero barato. En eso siento decir que han sido los Estados, y más concretamente la Reserva Federal Americana y el Banco Central Europeo, los responsables de esta política. El sistema ha sido "dopado" con créditos a bajo interés, que han acelerado la actividad económica, y han hecho que el endeudamiento tanto de particulares como de empresas, suba hasta niveles estratosféricos. Cuando la economía funcionaba, nadie decía nada, pero cuando nos hemos dado cuenta de que esto era imposible de mantener y el castillo de naipes está cayendo, todos lo vemos claro.
La segunda razón, un poco emparentada con la primera ha sido el desarrollo de ingenierías financieras sin mucho control. Digo que está relacionado con la primera medida porque los bancos y sociedades financieras han visto cómo el márgen de su negcocio natural (captar ahorros para luego prestarlos a mayor interés) iba bajando conforme bajaba el precio del dinero. Y su solución para mantener sus beneficios ha sido crear productos cada vez más complejos y alejados de la realidad. Los productos estrella de estos engendros han sido los tristemente célebres paquetes de hipotecas subprime, que gracias a varias técnicas a cual más fantasiosa, tenían la máxima calificación crediticia.
Lo que ha fallado aquí quizá sea una regulación más transparente y sencilla para estos productos,que, por ejemplo, no permitiesen más que un nivel "estándar" de complejidad, que fuese controlado por los organismos reguladores. Esto ha fallado, y como tal , han fallado los organismos que deberían haberlo hecho, los Estados. De nuevo los Estados.
Y en tercer lugar, ha fallado la legislación en el nivel de apalancamiento (el nivel de endeudamiento que se puede adquirir) admitible legalmente. Las entidades financieras han podido endeudarse hasta niveles que , ante un escenario adverso, han puesto en peligro todo el sistema económico. Eso deberá corregirse. En el momento que una decisión con respecto a tu negocio puede afectar al resto de la sociedad, bien porque tu tamaño sea muy grande, o porque el sector en el que estás sea especialmente estratégico, es lícito que haya una legislación y una supervisión por parte del Estado.

Y éstas son para mí las tres claves de la tormenta financiera que vivimos. Unas empresas caerán, y creo que es bueno que lo hagan, porque la salud de nuestros mercados así lo requiere, otras empresas lo pasarán mal pero sobrevivirán, y lo que es seguro es que dentro de cinco o diez años nadie nos acordaremos de esto, y repetiremos los mismos o parecidos errores. Como se dice en el mundo de la bolsa, la forma más efectiva de detectar que un gestor te quiere embarcar en algo malo es cuando dice la frase: "ahora es diferente". Los errores se repiten cíclicamente, somos nosotros los que nunca aprendemos.

Y finalmente me llama la atención la legión de ideólogos de la nueva era, que han desempolvado las teorías Keynesianas, y que nos muestran al Estado como la solución a nuestos males. Hemos sido malos, porque siempre tendemos al capitalismo "salvaje" (bonita expresión), y tiene que ser el Estado protector el que nos salve y nos guíe por el mundo. Krugman y Stiglitz son dos buenos ejemplos de eso.
Se podría hablar mucho sobre este tema, pero, si hemos visto que las políticas de tipos que han seguido los Estados han sido de las principales causantes de todo, ¿cómo va a ser la solución el mismo que nos ha metido en el problema? Si la han pifiado fijando los tipos de interés, ¿no la pifiarán si tienen mucho más poder, y pueden regular muchas más cosas? Hmmm.... aquí hay algo que no cuadra.

Así que , ojo con los nuevos profetas, que la mercancía que venden la tenían guardada desde hace tiempo, y ya se sabe, las cosas guardadas se ponen rancias, y empiezan a oler mal.

miércoles, 25 de junio de 2008

Odisea Azul

Ultimamente han proliferado por Internet las ofertas de cuentas remuneradas de diversos bancos. El pionero fue ING, con su cuenta naranja, que arrasó al principio, y le ha funcionado muy bien hasta estos días . Y tras su estela han surgido otros, la mayoría filiales electrónicas de los bancos tradicionales. Lo cierto es que yo tengo una cuenta Naranja desde hace bastantes años. Si no recuerdo mal, desde el primer año de aparición de ING Direct en España. Los intereses han ido bajando, acordes con el precio del dinero, hasta el momento actual, en el que dan un 3%. Hace poco salió la cuenta azul de Banesto, que ofrece un 5,5% hasta final de año. Yo , considerando que para ser una cuenta remunerada el interés era bastante bueno, me lancé a contratarla, y traspasar las cuatro perras que tenía en ING.


Aquí empezó mi aventura , que paso a relatar:

Lo primero que hice fue entrar en su página web, cumplimentar mis datos y enviarlos. Normalmente al hacerlo, se suele mandar al instante un correo electrónico para confirmar que los datos han llegado. Un feedback, que se suele decir. Pues bien, envié los datos , y pasaron las horas, un día, dos, y nada. Me animo a llamar al número de atención telefónica. Y me dicen que es que tardan un poco en recibir los datos (??????) , pero que me notificarán la llegada. Le doy las gracias, aunque sigo creyendo que los correos electrónicos llegan prácticamente al instante, pero, en fin.
Efectivamente, a los tres días y medio de haber enviado mis datos, recibo un correo notificándome de que LOS DATOS HAN LLEGADO, y que ya me mandarán los contratos para firmarlos. Como ya empiezo a intuir cómo va esto, me preparo para tres o cuatro días más. Y así es . Cuatro días después me llegan por email los contratos, para imprimirlos, firmarlos y enviarlos por correo. Aunque también me dan la opción de entregarlos en una sucursal de Banesto. Bueno, no creo que vaya más rápido, pero al menos me ahorro el sello. Entrego mis documentos, no sin antes aguantar la cara de perplejidad del empleado de Banesto de mi barrio, que al decirle que le voy a dar la documentación para abrir una cuenta Azul, pone cara de póker. Después de unas miraditas a la pantalla del ordenador, unos tecleos, y algún pensamiento profundo, me dice que vale, que ya lo mandará por valija. Le doy las gracias, convencido de que es la primera vez que oye hablar de Cuentas Azules, iBanesto o cualquier cosa que se salga de la cartilla de toda la vida.
Como empieza a ser costumbre, me preparo a esperar. Pasan los días, una semana, dos, y una mañana me llega un correo diciendo que ya tengo operativa mi cuenta Azul. Bien,bien..... pero, ¿no necesito unas claves o algo para operar?. En el email no me habla de claves ni de nada parecido. Encima miro mi cuenta en el otro banco, y me han cargado el ingreso inicial que me pedían los de Ibanesto.
Me dispongo a llamar de nuevo al servicio telefónico. Sí, ya sé, no aprendo, pero es que soy de naturaleza impaciente. Transcripción aproximada:
Operadora automática: Bienvenido a la banca telefónica de Ibanesto....(blablabla)Teclee su DNI, omitiendo las letras.
Yo: (lo hago)
Operadora: Le pasamos con un gestor..... dindonding....dindondodnnd....
Señorita 1: Buenos días.¿Me dice su DNI, por favor?.
yo: (Acabo de teclearlos, pero lo vuelvo a decir). Mi pregunta es, ¿me tienen que mandar alguna clave para poder operar con mi nueva cuenta?
Señ1: ¿no le han llegado por correo ya? Le tienen que llegar. Espere al correo.
Yo: Gracias. (Podrían haberlo especificado en el correo , caramba).
Pasan unos días, y a la semana y pico me llega primero una carta con mi nombre de usuario, después otra con mi password y finalmente otra con una clave que se llama clave de firma. Nadie me había dicho que iba a recibir esto. Pero como ya tengo varias cuentas por Internet, más o menos me hago a la idea de para qué sirve cada cosa.
Y por fin, después de más de un mes de espera, entro en mi cuenta por Internet. Tachán..... efectivamente, el ingreso inicial está reflejado ( no se perdió por el camino), y comienzo a mirar las distintas opciones para operar. Lo primero que me llama la atención es una opción bien grande, en el apartado de transferencias, que pone “TARIFAS DE TRANSFERENCIAS”. En la propaganda me dijeron que tanto los ingresos como las transferencias tenían coste cero, con lo que ya empiezo a mosquearme. Miro las tarifas, y excepto los traspasos entre cuentas del propio banco, lo demás tiene comisiones, y no simbólicas, precisamente. La más pequeña, de dos euros.
Después de eso, miro dónde está el apartado de Ingresos . O sea, la orden para que soliciten a mi banco origen que se traspase una determinada cantidad al banco destino, en este caso la cuenta Azul. Es como una domiciliación. Se hace así, en vez de ordenar la transferencia desde mi banco origen, porque así me ahorro la comisión que me cobraría el emisor. Esta operación se llama en el argot OTE (Orden de traspaso de Efectivo). Es algo muy sencillo, que en ING estaba disponible desde la operativa normal, y que yo utilicé en multitud de ocasiones. Miro, remiro, a ver..... nada. No está por ningún sitio. Entonces, ¿como puedo ingresar dinero sin que me cobren comisiones? ¿No hay ninguna forma de ingresar dinero desde la operativa de Internet?. Qué raro.

Me lanzo, una vez más, a llamar al número de atención al cliente.

Operadora automática: Bienvenido...blablabla. Teclee su DNI omitiendo las letras.
.......... Dingdongding.....Le pasamos con un gestor.
Señorita2 : Hola, le habla xxxxxxx, ¿me dice su DNI, por favor?
Yo: (¿para qué demonios me lo piden al principio, entonces?) Se lo digo. Mi pregunta es , ¿cómo puedo ordenar un ingreso desde la operativa de la cuenta Azul?
S2: O sea, de su banco origen a Banesto.....
yo: Sí
S2: Tiene que ordenar una transferencia desde su banco.....
Yo: ya, pero es que me cobran, y si lo ordenan ustedes no.
S2: Ah, lo entiendo. Hmmm...... (silencio)....... Un momento por favor.....
Pasa un rato
Señorita3: ¿Hola?
Yo: Hola
Silencio incómodo.......... (no tiene ni idea de quien soy ni por qué estoy al otro lado del teléfono)
S3: ¿Digame?
Yo: Es que tenía una duda de cómo hacer un ingreso en la cuenta azul
S3: ¿Me dice su DNI?
Yo: (ufffff. Otra vez.Se lo digo. Le cuento la misma película que a la señorita 2.)
S3: Espere un momento, que voy a hacer una consulta. ( un rato, esta vez sin música de fondo repetitiva, cosa que agradezco)
S3: (al rato) ¿Oiga?
Yo : Sí (temo que me pida el DNI, y pierda los nervios)
S3: Es que por Internet no se puede ordenar. Lo tiene que hacer por banca telefónica.
Yo: Vale. ¿Y puedo operar con la banca telefónica?
S3: A ver, a ver, SI, está dado de alta en la banca telefónica. Puede hacerlo. Llame al teléfono xxxxxxxx.
Yo: Vale, tomo nota. Gracias.
Llamo a ese número.
Os ahorro lo de siempre. Teclear el DNI, para que la señorita, diez segundos después te lo vuelva a preguntar.
Señorita 4: ¿qué desea?
Yo: Quiero hacer una operación en mi cuenta azul
S4: A ver..... Es que usted NO ESTA DADO DE ALTA EN LA BANCA TELEFONICA.
Yo: (pero si hace cinco minutos me ha dicho la Señorita 3 que sí). Vale. ¿Me puede dar de alta ahora?
S4 : Claro, le haré una serie de preguntas como seguridad..... ( teniendo en cuenta que yo no me he identificado más allá de mi DNI, mi nombre y mi dirección). Me pregunta algunos datos personales a los que respondo como me da la gana.
S4: En unos días le mandarán por correo las claves para poder operar por la banca telefónica.
Yo: (me echo a temblar, ya me veo esperando dos semanas más). Pero señorita, la pregunta que yo tenía es que si podía hacer un ingreso desde mi banco a la cuenta Azul, una Orden de Transferencia de Efectivo, vamos, desde la operativa telefónica.
S4: Ah..... NO , ESA OPERACION NO SE PUEDE HACER POR BANCA TELEFONICA.
Yo (acabáramos..... ¿y para esto todo el tiempo perdido?). Entonces, ¿cómo puedo hacer esa operación?
S4: Ah.... eh..... espere un momento......
(silencio sin músiquita....... aprovecho para preguntarme si realmente ha sido buena idea abrir una cuenta de estas..... la respuesta parece ser que no....)
S5: ¿Dígame......?
Yo: Mi DNI es xxxxxxxxxx. ¿Ha tomado nota? ( para ahorrar tiempo)
S5: vale
Yo: Mi pregunta es si ...... ( lo de siempre).
S5: Creo que esa operación debe hacerlo por banca telefónica.
Yo: ( No es posible, esto es una película de los hermanos Marx). Pero señorita, si me han enviado de allí, y me han dicho que no se puede hacer esa operación. Yo sólo quiero hacer una OTE como el primer ingreso que hice al abrir la cuenta.
S5: Ah, ya entiendo. ¿Y no tiene usted impresos de OTE?
Yo: (normalmente me los dan con los botes del detergente, pero casualmente no me quedan). No señorita, solo tengo la documentación que me mandaron rellenar al abrir la cuenta. Y la primera orden ya venía rellenada.
S5: Le podemos mandar OTE´s en blanco.
Yo: Bueno, pero entonces , ¿las tengo que mandar por correo ordinario?
S5: O las entrega en la sucursal de Banesto más cercana.
Yo: (bien, con mi viejo conocido el empleado de Banesto tan enterado de este producto). Vale. Pero, ¿no podría hacerse de alguna forma por Internet, o por teléfono, que no tuviese que desplazarme?
S5: Bueno, a ver, eso tendría que preguntarlo al departamento de depósito Azul, ......., mire, deme su teléfono y le llamaremos.
Yo: (se lo doy). Pero de todas formas mándeme por correo electrónico órdenes de transferencia en blanco.
S5: Sí, claro, ya dejo aviso......

Ya han pasado dos días desde esto. No me han mandado ningún impreso. No me han llamado y dudo mucho de que nadie tenga la más remota idea en ese banco de cómo hacer la sencilla operación que les he pedido.

Desde luego, si esta oferta la han hecho para captar nuevos clientes, que se queden después de que acabe la oferta, se están cubriendo de gloria.
Yo, por lo menos, en el improbable caso de que pueda llevar a cabo la difícil tarea de ingresar dinero en ese banco, cuando en Diciembre acabe la promoción, me darán las patas en el culo para salir cortando, y no volver ni a recordar todo esto.
¿No creen ustedes?

jueves, 31 de enero de 2008

El spam en nuestras vidas.

Todo aquel que utilice habituamente un ordenador y tenga una cuenta de correo, está familiarizado con el fenómeno del spam. El correo electrónico es una herramienta extremadamente útil que podemos decir que se ha impuesto masivamente en la forma de comunicarse de las personas. Y lo ha hecho en un espacio de tiempo récord. Pero asociado a este beneficio, ha surgido el fenómeno del spam. Montones y montones de correos vendiéndonos cosas, proponiéndonos dudosos negocios o cualquier otra cosa que nosotros no hemos pedido. He leído que hasta el 90% del correo electrónico mundial es spam. Y desde luego no parece que este problema tenga una solución a corto plazo.


Pero este fenómeno que todos conocemos no es de lo que verdaderamente quería hablar. Es de otro tipo de spam. El televisivo, radiofónico, o de internet, que nos bombardea a diario. Actualmente tenemos acceso a una cantidad de información inimaginable hace tan solo veinte años. Eso podría hacernos pensar que nuestra sociedad está formada por una mayoría de personas informadas y en cierta forma, cultas. Pero no es eso lo que nos dicen los informes de hábitos de lectura, rendimiento escolar y todos aquellos que miden , directa o indirectamente el nivel cultural de la gente.
¿Cómo puede ser eso? ¿Para qué sirve entonces ese acceso a la información?.

No sé si ustedes lo habrán notado , pero cuando uno emprende la dura tarea de cargarse un telediario, o de leer un periódico generalista, se enfrenta a toneladas de información irrelevante para su vida y que no le afecta en absoluto.
Si hay un accidente de tráfico, intentan sacar las imágenes más escabrosas posibles. Si hay una agresión en un colegio, siempre relatan el testimonio más alarmista que encuentran. De los programas del "corazón",.... ni merece la pena comentarlo.
Parece que alguien haya dicho: ya que no podemos parar el acceso a la información, metamos toda la que encontremos, cuanto más irrelevante mejor, cuanto más ruido mejor. Así formaremos una barrera que impedirá a la mayoría obtener los datos verdaderamente interesantes. Consecuencia: es lo mismo ser un campesino del siglo XVIII metido en lo profundo de una aldea rural, que una persona normal enfrentándose a la montaña de información indiscriminada que nos asalta.

En el mundo que nos movemos hoy existe tal nivel de ruido, que podemos estar todo el día viendo la televisión, oyendo la radio o navegando por internet y no enterarnos de nada relevante para nosotros. Puede que sea tan malo no tener información como tener tanta que seamos incapaces de separar lo bueno de lo malo, lo relevante del ruido.
Entonces creo que se explica este desajuste entre el nivel cultural que observamos en los estudios y encuestas, y los enormes recursos formativos que tenemos. Simplemente puede que estemos saturados de información.
Por supuesto, aquí he metido en el saco a dos tipos de fuentes de información que son intrínsecamente diferentes: las fuentes unidireccionales y las interactivas. Las primeras son la televisión, la radio, los periódicos... y las segundas son básicamente las que nos brinda internet. En el primer grupo el ruido irrelevante es tan elevado, que quizá lo más sensato podría ser evitar toda exposición a su información. Se puede pensar que merece la pena perderse el 1% de información valiosa por ahorrarse el 99% de ruido.
El segundo grupo, el de las fuentes interactivas, es diferente. Es aquí donde el usuario, el receptor de la información, elige. Depende de tí acceder a fuentes valiosas, o a basura que solo te confunde. En cualquier caso el usuario puede elegir, lo que lo hace más interesante.
¿Existe una solución a este nivel de ruido? Pues yo creo que no. Todo lo que no pase por censurar contenidos, es inútil. Y la censura de información ,tenemos una amplia experiencia, siempre crea más problemas de los que soluciona.
El resultado es una bonita paradoja: Para recibir una buena información y distinguirla de la perjudicial o inútil, hay que ser una persona bien informada. Típico bucle recursivo que tanto nos gusta a Art y a mí.

Los problemas puede que no cambien nunca en su fondo. Solamente en su forma. Y quizá sea igual a efectos prácticos la situación del campesino que mencionábamos antes a la de la persona actual , con la montaña de información a la que se enfrenta. Escasez y saturación, dando el mismo resultado.

Pero sí hay diferencias. Por lo menos una. Antes los ignorantes no podían cambiar su suerte, mientras que ahora está en nuestra mano informarnos bien.

Aunque , ¿quien es capaz de hacerlo?

Saludos.

jueves, 17 de enero de 2008

La historia se repite

Disculpen los lectores este título de claras reminiscencias marxistas, nada más lejos de mi intención. Es sin embargo un título necesario ya que ha habido dos 'noticias' en los últimos días en los mercados financieros que han llamado poderosamente mi atención, no tanto por la esencia de las mismas como por que vuelven a ser más de lo mismo, nada que no se haya visto antes.
La primera de ellas hace referencia a la crisis abierta en el broker Gaesco. Básicamente han tenido que provisionar fondos para tapar un agujero de 40M de € (aunque también se dice que son 100, si es que las desgracias nunca vienen solas), calderilla vamos, por las operaciones en derivados OTC (over the counter - literalmente 'sobre el mostrador) de algunos de sus clientes. Estos son productos que se negocian directamente entre dos partes, sin mediar un mercado o bolsa como parte intermedia, regidos por un acuerdo marco que establece las responsabilidades de las partes, y sin una supervisión demasiado clara.
Normalmente, las operaciones con derivados, al ser apalancadas, (esto es que sólo necesitas aportar una cantidad de entre el 2 y el 20% del valor real de la operación) se controlan por parte de brokers y mesas de compensación de forma que las posiciones se cierran en cuanto un cliente vulnera las garantías mínimas. Las operaciones se liquidan diariamente por diferencias abonándose o deduciéndose la variación del activo en cuestión. En este caso sin embargo no fue así, y la bola de nieve llegó hasta esas pérdidas que el broker, como representante del cliente tuvo que poner de su bolsillo. Es impensable cómo una compañía que negocia con ese tipo de material 'radiactivo' no tiene las salvaguardas necesarias para que no le pase algo así. Todo esto está mezclado con la guerra con uno de sus accionistas, Caixa Girona (¡ay las cajas!) y la supuesta aparición de un caballero blanco que aportará 150M de € que servirán para tapar el agujero y evitar que los clientes se evaporen garantizando así la viabilidad del negocio. Todo esto se lleva de por medio a su consejero delegado, ya sancionado en su día por la CNMV por una infracción muy grave, y 'jubila' a su presidente que dejará de efectuar labores ejecutivas.
Este tipo de presuntas negligencias y/o irresponsabilidades no es flor de un día, y de ahí mi sorpresa/no sorpresa simultánea. Hay muchos ejemplos a lo largo de la historia, como el caso del Barings Bank, el banco más antiguo de Inglaterra en el que hasta la reina tenía cuenta y que volatilizó Nick Leeson en apenas unas semanas. En este caso el agujero fue de 1600M de € al cambio, eso sí, de 1995. Otros famosos son Sumitomo Corporation o LTCM el fondo de inversión de los premios noble de economía que estuvo a punto de reventar todo el sistema económico mundial. Para los interesados, el Hall of Fame, en el que España una vez más no pinta nada en la economía internacional, jaja.
En la siguiente entrada les hablaré de la otra noticia, que ya me he pasado un poco en extensión con esta...