Creo que llegó el momento de hacernos mayores. No biológicamente, eso ya
pasa aunque no queramos, sino como país. Si es que llegamos a tiempo.
Llevamos seis meses de malas noticias. Parece que desde que entró el
nuevo gobierno, se ha desatado una tormenta alrededor nuestro. Y hay
quién desearía, incluso, que volviesen
los de antes. Al fin y al cabo, la prima de riesgo era menos elevada hace un año.
Yo vivo estos tiempos tan difíciles con cierta esperanza. Como el que
está recibiendo una terapia de choque que lo deja al borde de la muerte,
pero es su única esperanza para salvarse.
Estos meses hemos vivido un curioso hecho, que es infrecuente en nuestro
país: estamos reconociendo la gravedad de nuestro problema. Bankia no
es un agujero que se ha creado en los últimos meses. Lleva cuatro años,
quizá más, formándose bajo las cuentas tramposas de CajaMadrid y
Bancaja. Pero se tapó, se escondió y se inventaron miles de palabras
biensonantes con el único fin de hacernos mirar para otra parte. Ahora
ha salido un tipo de apellido impronunciable (Goirigolzarri) que ha
dicho que o se sueltan más de veinte mil kilos, o Bankia se hunde. La realidad es
la misma que el mes pasado. Porque el mes pasado Bankia también
necesitaba veintitres mil millones. Ahora alguien lo ha dicho.
Tenemos una Educación y una Sanidad que no podemos pagar. Eso es un
hecho incontestable a la vista de los números. Pero si nadie lo dice, y
se financian emitiendo deuda, el problema no existe. De vez en cuando
sale el ministro/secretario/presidente de turno diciendo que las cuentas
van inmejorablemente, y el problema desaparece por arte de magia. Pues
no, no desaparece. Se necesita el copago, el recorte y el control
exhaustivo de los gastos ya. No en un futuro próximo, ni dentro de unos
meses, no. Ya . Porque no hay dinero, y el que nos dejan con
cuentagotas, y pidiendo favores, se hace a unos intereses de ruina. Este
problema existía hace uno, dos y cuatro años. Solo que no se hablaba
de él. Llevamos varios años haciendo presupuestos que , incluso con
trampas, tienen más del 5% de déficit estructural, o sea, que no es por
algo puntual de un año. Son gastos que se repiten un año tras otro. Una
vez más, lo que ahora cambia es que se está admitiendo que así no se
puede seguir. Por pura necesidad, claro, que político y valiente son
palabras contrarias en nuestro país.
Podemos seguir con muchas otras cosas que están saliendo estos meses en
tromba, pero la esencia es la misma. Los problemas estaban, solo que
ahora se han quitado los paños calientes, porque ya no tenemos más, y estamos asustados. ¿Cómo
no estarlo? Si nos decían que todo iba bien, que la crisis no existía,
que estábamos en Champions, y que las ayudas y subsidios estatales
debían crecer año tras año, como símbolo inequívoco de progreso. ¿no
éramos merecedores de todos los derechos del mundo, a cambio de no se
sabía muy bien qué obligaciones? ¿no tenía todo español derecho a
trabajar 35 horas o menos? ¿Acaso íbamos a trabajar las mismas horas
que nuestros padres? Entonces, ¿para qué tanto progreso y tanta leche?
Hay muchas voces desde todos los rincones de este país a las que se les nota
cierto deseo de que seamos intervenidos. Lo ven como la solución a unos
problemas que nosotros somos incapaces de solventar sin ayuda. Lo
comprendo, pero no veo en esto sino un fracaso como país que constata
que somos incapaces de dirigir nuestros destinos como
una nación desarrollada.
Y esos deseos me recuerdan aquello que oí a algunos viejos : "Con Franco
vivíamos mejor" . Ahora diremos " Con Merkel, viviremos mejor". En
el fondo no habrá tanta diferencia.
jueves, 7 de junio de 2012
¿Qué pasa con España?
lunes, 28 de mayo de 2012
¿A quién culpo de mi hipoteca impagable?
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Etiquetas: bancos, hipotecas, jerm, libertad, responsabilidad
martes, 8 de mayo de 2012
La sostenibilidad del sistema social (II)
En la anterior entrada señalaba los problemas intrínsecos que tiene un sistema como el que tenemos actualmente (de reparto, o distributivo), y el final que con toda probabilidad le esperaba. Pero, si este sistema ya no sirve, ¿qué hacemos entonces? ¿Es el final del estado del bienestar?. Quizá sí, en la forma en la que lo conocemos ahora, pero este puede que no sea la única alternativa. Veamos una parte del sistema social: las pensiones.
Un sistema de pensiones diferente
El sistema alternativo al actual más extendido es el de capitalización personal. Funciona como sigue: el trabajador paga una parte de su sueldo obligatoriamente, como en el sistema que tenemos, pero esta cantidad, menos un porcentaje mayor o menor, que va a cubrir diversos servicios ( pensiones no contributivas, pensiones de enfermedad, viudedad...), se introduce en un fondo a nombre del trabajador.
Este fondo es gestionado por una entidad privada, que en principio puede ser elegida por el propio contribuyente, que también puede elegir el perfil inversor, más conservador o agresivo, en función de sus circunstancias o preferencias. La pensión que obtendría a la hora de la jubilación saldría de este fondo formado durante toda la vida laboral del trabajador, más los intereses generados, más las posibles aportaciones voluntarias. Vendría a ser como un plan de pensiones privado igual a los disponibles en el mercado, con la diferencia de que por una parte sería obligatorio aportar por el hecho de trabajar, y por otra una parte de esa aportación iría al sistema de cobertura social.
Este sistema es llamado "Chileno", porque fue en el primer país en el que se implantó, por consejo de economistas de la Escuela de Chicago, con Milton Friedman a la cabeza. Lleva en marcha más de treinta años, y se ha implantado o está en vías de hacerlo en diez o doce países en Centro y Sudamérica, y en un buen puñado más en la Europa del Este.
Por supuesto, no es un sistema perfecto, y tiene sus ventajas e inconvenientes, como todo en la vida.
Ventajas e inconvenientes del sistema de capitalización personal
Primero veamos las ventajas:
- Es más sostenible. Cada trabajador soporta su propia pensión. Independientemente de si en el momento de su jubilación hay más o menos trabajadores, o los ingresos de la Seguridad Social son mayores o menores. La parte del sistema de "solidaridad social" permanece como ahora. Las pensiones no contributivas de un momento dado dependen de lo que estén aportando en ese momento los trabajadores. No soluciona esta parte del problema, pero no es peor que lo actual.
- El contribuyente puede elegir dónde deposita su ahorro, cómo se gestiona, cuánto quiere cobrar a la hora de jubilarse, aportando más, y el riesgo que quiere correr, si es que quiere tener alguno. Yo considero la libertad para gestionar tu propio dinero una ventaja, aunque soy consciente de que no todo el mundo lo ve así. Hay mucha gente que desea fervientemente que les protejan de sí mismos.
- El dinero no puede ser tocado por el Estado. Son depósitos privados en entidades privadas. Para aquellos que aún piensan, de forma cándida e inocente , que el Estado es el que mejor va a velar por su dinero, le recuerdo que la única medida razonable tomada en nuestro país en pro de la sostenblidad del sistema de pensiones, que fue la creación de la llamada "Hucha de las pensiones", que salió de los acuerdos del Pacto de Toledo, ha sido saqueada sin reparo, estando en la actualidad formada en un 80% (o 96% según fuentes) por deuda Española, que, dicho sea de paso, no cumple los requisitos de calidad que se impusieron en la creación de tal fondo. En el caso más que probable que el Estado deba hacer una quita en nuestra deuda pública, ese porcentaje será directamente lo que perderemos todos los españoles, aunque no creo que eso suponga ningún escándalo, pues robos peores se perpetran a diario desde la cosa pública, y a nadie parece importarle demasiado.
- En principio, la gestión privada de esos fondos es más eficiente que la pública. Está más guiada por motivos puramente económicos, sobre los motivos políticos que suelen mover a los gestores públicos. Sé que esta es una cuestión que genera debate, y gustosamente accederé a discutir con ejemplos y cifras la superioridad en eficiencia de la gestión privada sobre la pública, aunque ahora lo dejaremos aquí, por no desviarnos.
Por supuesto, este sistema también tiene sus inconvenientes, muchos de ellos revelados por los años de experimentación en aquellos países donde se ha implantado:
- El Estado tiende a permitir un número pequeño de empresas autorizadas a gestionar estos fondos de pensiones. Por tanto, la creación de oligopolios es sencilla. En esto me gustaría decir que más que fallo del sistema, es un fallo del propio Estado, que no aplica el fomento del libre mercado y competencia entre entidades, que sería la que realmente beneficiaria al ciudadano que deposita su dinero en ellas.
- Derivado de lo anterior, hay una queja generalizada por las altas comisiones que suelen cobrar estas entidades. Es lo mismo que lo anterior. Si el Estado permite la creación de oligopolios, el sistema no funcionará correctamente, perdiendo las ventajas de la libre competencia sobre los precios que aplican las entidades gestoras por sus servicios.
- Existe la posiblidad, al invertir sus ahorros en los mercados financieros, de que en un momento dado un fondo tenga menos de lo que se ha aportado. Incluso mucho menos. Aquí hay que decir que una vez más el Estado permite unos tipos de inversión en estos fondos, y prohibe otros, más arriesgados, para evitar este fenómeno en lo posible. Y también que los fondos de pensiones públicos invierten exactamente igual que los privados sus fondos en los mercados financieros, por lo que a día de hoy ganan y pierden dinero de usted y mío, aunque eso no sale en los periódicos, ni se entera nadie.
- ¿Qué pasa si alguna de estas entidades quiebra?. En primer lugar estos gestores actúan de forma similar a como lo hace un broker de bolsa. Son custodios de los valores, no dueños de ellos.No son un banco. Por tanto, si la empresa quiebra, nunca sus acreedores podrán exigir el pago de sus deudas mediante estos fondos. Con respecto a la correcta gestión de estos fondos, en el sentido de que el riesgo asumido sea el fijado por el contribuyente y la ley, y que no existan irregularidades ni delitos en esa gestión, la supervisión corresponde al propio Estado, actuando como lo hace con los bancos, fondos y demás entidades financieras. En este caso, con una vigilancia aún mayor si cabe.
Conclusiones
Dadas estas razones, a favor y en contra, estimo que los beneficios superan enormemente a las posibles desventajas, y que antes o después el cambio de nuestro sistema de reparto a éste será inevitable. Por supuesto habrá quien no esté de acuerdo con mi opinión, y por ello le invito a que exponga sus razones.
Porque lo único realmente claro en estos temas tan complejos, es que la última palabra nunca queda dicha.
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lunes, 7 de mayo de 2012
La sostenibilidad del sistema social (I)
Arranca esta entrada en una conversación via email con unos amigos, en los que discutíamos varias cosas, entre ellas el sistema de cobertura social del que disfrutamos, y que está de actualidad, al verse sujeto a diversas medidas de ajuste que han generado bastante polémica.
Reproduzco la parte final del último email que recibí del amigo Dani, que espero no le importe que cite:
"Respecto a la sostenibilidad del sistema, creo que nadie duda que las 2 principales vías son
a) aumentar impuestos, y b) reducir prestaciones (aparte de evitar despilfarros, ser más eficientes, etc.). Y como retrasar la edad de jubilación tiene los dos efectos, es de cajón empezar por ahí. De momento han ampliado a los 67, y parece poco, pero por algo hay que empezar. Lo que no es normal es que hasta 2011 no se tomara esa simple medida (por cierto una medida que tomó el PSOE y que Rajoy criticó en su día, él abogaba por los planes privados de pensiones, pensaba probablemente en sus votantes... y en sus amigos banqueros)."
En este tema tenemos que partir de una base, y esta puede ser que el sistema actual es insostenible, por la principal razón de la inversión de la pirámide poblacional. O sea, que hay cada vez más viejos y menos jóvenes que puedan trabajar, pagar impuestos y sostener al resto.
Apuntas que hay dos vías para apuntalar el sistema. Eso no es del todo cierto. Hay dos vías... si mantienes el actual sistema. El sistema que tenemos en la actualidad , creo que llamado distributivo, viene a funcionar como sigue: existen unos ingresos en la Seguridad Social en estos momentos. Existen también unos gastos. Con esos ingresos se pagan esos gastos. Cuando los ingresos son mayores que los gastos, fantástico. Pero cuando cada vez hay menos ingresos , más gastos, y sabemos con certeza que esto es una tendencia irreversible, tenemos un problema ahora, y en el futuro es necesario que el sistema colapse.
Las dos vías que apuntas vienen a decir: bien, lo que hay que hacer es aumentar el flujo de entrada de dinero (impuestos), y disminuir el flujo de salida (recortar prestaciones). Eso podría valer a muy corto plazo Pero tenemos dos problemas, uno para cada vía :
- Uno , la famosa curva de Laffer. Pasado un punto , todo aumento de impuestos conlleva una disminución de la recaudación. Este fenómeno, ampliamente demostrado pone límite al porcentaje de impuestos que una sociedad puede pagar. Si a esto añadimos que , por el problema de inversión de la pirámide de población, cada vez hay menos pagadores de impuestos, la consecuencia es que el flujo de entrada de dinero al sistema social disminuye, e ira disminuyendo inexorablemente en los próximos años.
- Dos, la disminución de prestaciones. Derivado de lo anterior, la consecuencia lógica es que cada vez habrá más personas que deberán ser atendidas en el sistema de atención social, y para esa atención habrá cada vez menos dinero. Por tanto, llegará un punto en el que los ciudadanos percibirán que pagan una cantidad exagerada de su renta para recibir unas prestaciones que no se corresponden con el esfuerzo realizado. Por tanto cada vez los individuos intentarán por todos los medios pagar lo menos posible a un sistema que "no les compensa", con lo que la destrucción de este se retroalimentará.
A estas dos razones, añado yo una tercera, tan importante como las anteriores: Poca gente parece darse cuenta que no existe una relación directa entre lo que uno aporta al sistema y lo que recibirá en su día, puesto que lo que se aporta hoy sirve para pagar las pensiones de hoy, y lo que este contribuyente recibirá en forma de pensión, dependerá directamente de lo que ingresen los trabajadores de ese momento. Por lo tanto, es una cuestión más de fé que de otra cosa el pensar que el esfuerzo actual a la hora de pagar, repercutirá en una mayor o menor pensión en el futuro, sobre todo viendo las perspectivas expuestas en los anteriores puntos.
Estas tres razones, que parecen imposibles de evitar, hacen, a mi juicio, que el sistema contributivo que tenemos sea inviable cuando se aplica a una sociedad que tiende al envejecimiento, y que ha disminuido el número de hijos hasta tasas negativas.
Por tanto la solución no está en ninguna de las dos soluciones propuestas, ni por supuesto una combinación de ambas, sino que es el sistema en sí el que no puede sostenerse en el tiempo.
Entonces, ¿cual es la solución a este problema? Daré mi opinión al respecto en la siguiente entrada.
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viernes, 14 de noviembre de 2008
Refundando capitalismos
A medida que nos vamos adentrando en la famosa crisis, sucede lo que muy bien decía Warren Buffet en su clásico aforismo: "Cuando baja la marea es cuando se puede ver quien se estaba bañando desnudo". Y esa desnudez , que el abuelo Warren aplicaba a la economía, es también válida para hablar de cultura, de fundamentos ideológicos o simplemente de algo de sentido común. Nuestro querido presidente que irá a la cumbre del G-20 y pico, a soltar su discursito de ocho minutos, pensará, estoy seguro, que en esa reunión se van a poner los cimientos de un nuevo orden mundial. Y yo me pregunto en qué se basa para pensar esto, aparte del bombardeo contínuo en los medios de comunicación diciendo los mismos "mantras" una y otra vez: "refundar el capitalismo....el capitalismo ha fracasado....hmmmm" repitiendo, repitiendo. Es una técnica que es tan vieja como efectiva. Al final esos mensajes se quedan en la mentalidad colectiva como verdades irrefutables. Pero el caso es que ni se puede refundar una cosa que nunca se ha fundado, como es el sistema de libre comercio, de compra y venta de valores y de especulación futura, ni se puede cambiar a otro sistema, por el sencillo motivo de que no hay "otro" sistema.
¿Qué ha fallado en esta crisis? ¿Por qué dicen que nuestro sistema ha fracasado?
Bien. Primero querría apuntar una cosa que los medios, tan dados a generalizar y a dar mensajes sencillitos, no sea que nos atragantemos, no dicen. Resulta que hay dos crisis:
La primera es la financiera, a nivel mundial. La segunda, la que afecta a nuestro país (quizá de alguna manera también a otros países en nuestro mismo caso). Estas crisis se solapan, se suman en España, y el lo estamos viendo. Y va para largo.
Pero vayamos a la primera, que es la que tiene miga ideológica. La crisis financiera mundial. Lo primero que llama la atención es que afecta a un sector que tradicionalmente no era muy golpeado por las crisis, o por lo menos era de los menos tocados . El sector bancario y financiero. Ha sido históricamente un sector muy conservador, con un negocio claro y contrastado, y que en las crisis periódicas que siempre sufre la economía, sólo subía o bajaba su volumen de negocio. Pero las palabras agujero, quiebra o inyección de liquidez no han sido usadas nunca con los bancos hasta ahora. Por eso es una crisis tan original.
Entonces, ¿qué es lo que ha fallado?
En primer lugar, una política de dinero barato. En eso siento decir que han sido los Estados, y más concretamente la Reserva Federal Americana y el Banco Central Europeo, los responsables de esta política. El sistema ha sido "dopado" con créditos a bajo interés, que han acelerado la actividad económica, y han hecho que el endeudamiento tanto de particulares como de empresas, suba hasta niveles estratosféricos. Cuando la economía funcionaba, nadie decía nada, pero cuando nos hemos dado cuenta de que esto era imposible de mantener y el castillo de naipes está cayendo, todos lo vemos claro.
La segunda razón, un poco emparentada con la primera ha sido el desarrollo de ingenierías financieras sin mucho control. Digo que está relacionado con la primera medida porque los bancos y sociedades financieras han visto cómo el márgen de su negcocio natural (captar ahorros para luego prestarlos a mayor interés) iba bajando conforme bajaba el precio del dinero. Y su solución para mantener sus beneficios ha sido crear productos cada vez más complejos y alejados de la realidad. Los productos estrella de estos engendros han sido los tristemente célebres paquetes de hipotecas subprime, que gracias a varias técnicas a cual más fantasiosa, tenían la máxima calificación crediticia.
Lo que ha fallado aquí quizá sea una regulación más transparente y sencilla para estos productos,que, por ejemplo, no permitiesen más que un nivel "estándar" de complejidad, que fuese controlado por los organismos reguladores. Esto ha fallado, y como tal , han fallado los organismos que deberían haberlo hecho, los Estados. De nuevo los Estados.
Y en tercer lugar, ha fallado la legislación en el nivel de apalancamiento (el nivel de endeudamiento que se puede adquirir) admitible legalmente. Las entidades financieras han podido endeudarse hasta niveles que , ante un escenario adverso, han puesto en peligro todo el sistema económico. Eso deberá corregirse. En el momento que una decisión con respecto a tu negocio puede afectar al resto de la sociedad, bien porque tu tamaño sea muy grande, o porque el sector en el que estás sea especialmente estratégico, es lícito que haya una legislación y una supervisión por parte del Estado.
Y éstas son para mí las tres claves de la tormenta financiera que vivimos. Unas empresas caerán, y creo que es bueno que lo hagan, porque la salud de nuestros mercados así lo requiere, otras empresas lo pasarán mal pero sobrevivirán, y lo que es seguro es que dentro de cinco o diez años nadie nos acordaremos de esto, y repetiremos los mismos o parecidos errores. Como se dice en el mundo de la bolsa, la forma más efectiva de detectar que un gestor te quiere embarcar en algo malo es cuando dice la frase: "ahora es diferente". Los errores se repiten cíclicamente, somos nosotros los que nunca aprendemos.
Y finalmente me llama la atención la legión de ideólogos de la nueva era, que han desempolvado las teorías Keynesianas, y que nos muestran al Estado como la solución a nuestos males. Hemos sido malos, porque siempre tendemos al capitalismo "salvaje" (bonita expresión), y tiene que ser el Estado protector el que nos salve y nos guíe por el mundo. Krugman y Stiglitz son dos buenos ejemplos de eso.
Se podría hablar mucho sobre este tema, pero, si hemos visto que las políticas de tipos que han seguido los Estados han sido de las principales causantes de todo, ¿cómo va a ser la solución el mismo que nos ha metido en el problema? Si la han pifiado fijando los tipos de interés, ¿no la pifiarán si tienen mucho más poder, y pueden regular muchas más cosas? Hmmm.... aquí hay algo que no cuadra.
Así que , ojo con los nuevos profetas, que la mercancía que venden la tenían guardada desde hace tiempo, y ya se sabe, las cosas guardadas se ponen rancias, y empiezan a oler mal.
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miércoles, 25 de junio de 2008
Odisea Azul
Ultimamente han proliferado por Internet las ofertas de cuentas remuneradas de diversos bancos. El pionero fue ING, con su cuenta naranja, que arrasó al principio, y le ha funcionado muy bien hasta estos días . Y tras su estela han surgido otros, la mayoría filiales electrónicas de los bancos tradicionales. Lo cierto es que yo tengo una cuenta Naranja desde hace bastantes años. Si no recuerdo mal, desde el primer año de aparición de ING Direct en España. Los intereses han ido bajando, acordes con el precio del dinero, hasta el momento actual, en el que dan un 3%. Hace poco salió la cuenta azul de Banesto, que ofrece un 5,5% hasta final de año. Yo , considerando que para ser una cuenta remunerada el interés era bastante bueno, me lancé a contratarla, y traspasar las cuatro perras que tenía en ING.
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jueves, 31 de enero de 2008
El spam en nuestras vidas.
Todo aquel que utilice habituamente un ordenador y tenga una cuenta de correo, está familiarizado con el fenómeno del spam. El correo electrónico es una herramienta extremadamente útil que podemos decir que se ha impuesto masivamente en la forma de comunicarse de las personas. Y lo ha hecho en un espacio de tiempo récord. Pero asociado a este beneficio, ha surgido el fenómeno del spam. Montones y montones de correos vendiéndonos cosas, proponiéndonos dudosos negocios o cualquier otra cosa que nosotros no hemos pedido. He leído que hasta el 90% del correo electrónico mundial es spam. Y desde luego no parece que este problema tenga una solución a corto plazo.
Pero este fenómeno que todos conocemos no es de lo que verdaderamente quería hablar. Es de otro tipo de spam. El televisivo, radiofónico, o de internet, que nos bombardea a diario. Actualmente tenemos acceso a una cantidad de información inimaginable hace tan solo veinte años. Eso podría hacernos pensar que nuestra sociedad está formada por una mayoría de personas informadas y en cierta forma, cultas. Pero no es eso lo que nos dicen los informes de hábitos de lectura, rendimiento escolar y todos aquellos que miden , directa o indirectamente el nivel cultural de la gente.
¿Cómo puede ser eso? ¿Para qué sirve entonces ese acceso a la información?.
No sé si ustedes lo habrán notado , pero cuando uno emprende la dura tarea de cargarse un telediario, o de leer un periódico generalista, se enfrenta a toneladas de información irrelevante para su vida y que no le afecta en absoluto.
Si hay un accidente de tráfico, intentan sacar las imágenes más escabrosas posibles. Si hay una agresión en un colegio, siempre relatan el testimonio más alarmista que encuentran. De los programas del "corazón",.... ni merece la pena comentarlo.
Parece que alguien haya dicho: ya que no podemos parar el acceso a la información, metamos toda la que encontremos, cuanto más irrelevante mejor, cuanto más ruido mejor. Así formaremos una barrera que impedirá a la mayoría obtener los datos verdaderamente interesantes. Consecuencia: es lo mismo ser un campesino del siglo XVIII metido en lo profundo de una aldea rural, que una persona normal enfrentándose a la montaña de información indiscriminada que nos asalta.
En el mundo que nos movemos hoy existe tal nivel de ruido, que podemos estar todo el día viendo la televisión, oyendo la radio o navegando por internet y no enterarnos de nada relevante para nosotros. Puede que sea tan malo no tener información como tener tanta que seamos incapaces de separar lo bueno de lo malo, lo relevante del ruido.
Entonces creo que se explica este desajuste entre el nivel cultural que observamos en los estudios y encuestas, y los enormes recursos formativos que tenemos. Simplemente puede que estemos saturados de información.
Por supuesto, aquí he metido en el saco a dos tipos de fuentes de información que son intrínsecamente diferentes: las fuentes unidireccionales y las interactivas. Las primeras son la televisión, la radio, los periódicos... y las segundas son básicamente las que nos brinda internet. En el primer grupo el ruido irrelevante es tan elevado, que quizá lo más sensato podría ser evitar toda exposición a su información. Se puede pensar que merece la pena perderse el 1% de información valiosa por ahorrarse el 99% de ruido.
El segundo grupo, el de las fuentes interactivas, es diferente. Es aquí donde el usuario, el receptor de la información, elige. Depende de tí acceder a fuentes valiosas, o a basura que solo te confunde. En cualquier caso el usuario puede elegir, lo que lo hace más interesante.
¿Existe una solución a este nivel de ruido? Pues yo creo que no. Todo lo que no pase por censurar contenidos, es inútil. Y la censura de información ,tenemos una amplia experiencia, siempre crea más problemas de los que soluciona.
El resultado es una bonita paradoja: Para recibir una buena información y distinguirla de la perjudicial o inútil, hay que ser una persona bien informada. Típico bucle recursivo que tanto nos gusta a Art y a mí.
Los problemas puede que no cambien nunca en su fondo. Solamente en su forma. Y quizá sea igual a efectos prácticos la situación del campesino que mencionábamos antes a la de la persona actual , con la montaña de información a la que se enfrenta. Escasez y saturación, dando el mismo resultado.
Pero sí hay diferencias. Por lo menos una. Antes los ignorantes no podían cambiar su suerte, mientras que ahora está en nuestra mano informarnos bien.
Aunque , ¿quien es capaz de hacerlo?
Saludos.
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jueves, 17 de enero de 2008
La historia se repite
Disculpen los lectores este título de claras reminiscencias marxistas, nada más lejos de mi intención. Es sin embargo un título necesario ya que ha habido dos 'noticias' en los últimos días en los mercados financieros que han llamado poderosamente mi atención, no tanto por la esencia de las mismas como por que vuelven a ser más de lo mismo, nada que no se haya visto antes.
La primera de ellas hace referencia a la crisis abierta en el broker Gaesco. Básicamente han tenido que provisionar fondos para tapar un agujero de 40M de € (aunque también se dice que son 100, si es que las desgracias nunca vienen solas), calderilla vamos, por las operaciones en derivados OTC (over the counter - literalmente 'sobre el mostrador) de algunos de sus clientes. Estos son productos que se negocian directamente entre dos partes, sin mediar un mercado o bolsa como parte intermedia, regidos por un acuerdo marco que establece las responsabilidades de las partes, y sin una supervisión demasiado clara.
Normalmente, las operaciones con derivados, al ser apalancadas, (esto es que sólo necesitas aportar una cantidad de entre el 2 y el 20% del valor real de la operación) se controlan por parte de brokers y mesas de compensación de forma que las posiciones se cierran en cuanto un cliente vulnera las garantías mínimas. Las operaciones se liquidan diariamente por diferencias abonándose o deduciéndose la variación del activo en cuestión. En este caso sin embargo no fue así, y la bola de nieve llegó hasta esas pérdidas que el broker, como representante del cliente tuvo que poner de su bolsillo. Es impensable cómo una compañía que negocia con ese tipo de material 'radiactivo' no tiene las salvaguardas necesarias para que no le pase algo así. Todo esto está mezclado con la guerra con uno de sus accionistas, Caixa Girona (¡ay las cajas!) y la supuesta aparición de un caballero blanco que aportará 150M de € que servirán para tapar el agujero y evitar que los clientes se evaporen garantizando así la viabilidad del negocio. Todo esto se lleva de por medio a su consejero delegado, ya sancionado en su día por la CNMV por una infracción muy grave, y 'jubila' a su presidente que dejará de efectuar labores ejecutivas.
Este tipo de presuntas negligencias y/o irresponsabilidades no es flor de un día, y de ahí mi sorpresa/no sorpresa simultánea. Hay muchos ejemplos a lo largo de la historia, como el caso del Barings Bank, el banco más antiguo de Inglaterra en el que hasta la reina tenía cuenta y que volatilizó Nick Leeson en apenas unas semanas. En este caso el agujero fue de 1600M de € al cambio, eso sí, de 1995. Otros famosos son Sumitomo Corporation o LTCM el fondo de inversión de los premios noble de economía que estuvo a punto de reventar todo el sistema económico mundial. Para los interesados, el Hall of Fame, en el que España una vez más no pinta nada en la economía internacional, jaja.
En la siguiente entrada les hablaré de la otra noticia, que ya me he pasado un poco en extensión con esta...
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Art
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