sábado, 26 de mayo de 2012

Repetidores

     Antes de la irrupción de internet en nuestras vidas, los medios de comunicación eran la fuente de información y todo lo demás se quedaba en habladurías, en dimes y diretes y en simples rumores. La propagación era lenta y se truncaba con facilidad si unos pocos eslabones de la cadena rompían el boca-oído. Con internet también más de lo mismo pero a la velocidad de la luz y con la posibilidad de interactuar entre eslabones. Romper el círculo es mucho más lento y las redes sociales se encargan de mantener ecos vitam-eternam. Todo ha cambiado para seguir igual y ahora nos cuesta más que nunca separar la paja del grano sospechando que, a veces, nos será imposible hacerlo.


     La proliferación de medios y su divulgación a bajo coste gracias a la red de redes y sus poderosos instrumentos ha popularizado los medios de información creando dos canales fundamentales: el profesional de siempre y el ciudadano. El primero solo ha implementado una nueva herramienta pero el segundo surge de la nada, sin orden y sin ataduras propias que a menudo acaban en censura o indiferencia. Evidentemente, todos salimos aparentemente ganando porque la información viaja de dos formas complementarias con y sin formato, con y sin supervisión. El canal profesional puede estar diciendo, por ejemplo, que en Siria la situación se estabiliza mientras que el canal ciudadano nos muestra vídeos que reflejan la cruda y opuesta realidad sin editar. Esto es fantástico, nos abre la mente y nos recuerda que no todo lo que se nos cuenta es cierto.

     Los medios profesionales de comunicación repiten una y otra vez lo que les llega a través de sus fuentes habituales como las agencias de prensa sin intentar en muchas ocasiones contrastar la información por sí mismos o simplemente porque no hay tiempo para ello. Hay que luchar por ser el primero en dar la noticia y, con demasiada frecuencia, al margen del rigor que pasa a un segundo plano. Por si fuera poco, algunos medios, posiblemente de menor entidad (que no repercusión), repiten lo que dicen otros medios sin comprobar nada, únicamente para no "perderse" la noticia o bien porque simplemente había que decirlo como los demás.

     Posteriormente, los ciudadanos que no suelen tener ni el tiempo ni la capacidad para contrastar nada de nada redifunden la mayor parte de la información que les motiva, con suerte con una mínima criba y que, a su vez, han recibido de los medios oficiales introduciendo leves o manifiestos retoques personales que "enriquecen" distorsionando lo que probablemente ya ha sido enriquecido y distorsionado durante el camino. En realidad nos volvemos parte del engranaje, parte del sistema sin ser conscientes de ello.

     Por fin, cuando la información llega al usuario/consumidor final, éste dar por hecho que todo lo que dicen "todos" parece más cierto que lo que solo dicen unos pocos. Además cuanto más se repite algo, menos se cuestiona. Cuando uno se para a pensarlo con algo de perspectiva el castillo de naipes se desmorona rápidamente pero en el día a día se da por asumido que tanta gente no puede estar equivocada. Y así nacen los mitos, las leyendas, los derrumbes bursátiles, los golpes de Estado, la riqueza y la miseria. ¡Qué vulnerables y manipuladores somos!

     Todos nos hemos vuelto repetidores. Repetimos números, repetimos datos, repetimos hechos y acontecimientos, repetimos rumores, repetimos deseos, repetimos miedos, repetimos euforias, repetimos cualquier cosa. ¿No deberíamos preguntarnos quién está en la cúspide de la pirámide manejando la información en su nivel primario? ¿A quién benficia todo esto y a quién perjudica? La teoría de la conspiración es una tontería pero este planteamiento es legítimo.

     Cuando el rey de las comunicaciones era el correo electrónico todos recibíamos mensajes de cadenas de reenvío que algunos no se atrevían a romper. Actualmente las redes sociales han creado su propio lenguaje, su particular modus operandi de entre los cuales destaca Twitter por haber "inventado" el retweet, o sea el repetidor electrónico por excelencia. Se lee, se acepta y se reenvía, normalmente en escasos segundos o minutos. Sencillo, rápido, gratuito y nada comprometedor puesto que lo ha dicho otro. La información viaja y viaja y se repite y se repite y se repite y se hace cierta y más cierta y muy cierta y finalmente ya nadie la cuestiona.

     Los seres humanos somos tribales por definición pero deberíamos todos hacer un esfuerzo de sinceridad con nosotros mismos. Recordemos que, aún queriendo ser parte de la manada porque eso nos hace sentir más fuertes, debemos esforzarnos por tener ideas propias y contrastarlas con la información que nos impacta.

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2 comentarios:

Samael dijo...

¡Vaya! A la gente le ha dolido. No hay ni un comentario. Bieeeeen. Soy el repetidor primus

Miguel Ramo dijo...

Reconocer que somos repetidores es el primer paso en la dirección correcta aunque nos duela en nuestro orgullo. Gracias por tu sinceridad.