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viernes, 2 de noviembre de 2012

Francia: la siguiente debacle económica.

     Es un hecho. Francia está en declive y presenta números realmente malos, tanto que Angela Merkel no se atreve a exponerlos abiertamente por temor a ver fracasar el eje franco-alemán imprescindible para Europa. Mientras tanto Hollande ya ni responde a las advertencias germanas.

     Nicolas Baverez, ensayista de alta reputación en Francia por su honestidad y sinceridad, decía el pasado mes de octubre: "Si François Hollande n'arrive pas à modifier les termes de l'équation du pays d'ici à la fin 2012, il exposera le pays à un choc sur la dette publique. Et il s'exposera à mettre ses pas dans ceux de Georges Papandréou.". (Si François Hollande no consigue modificar los términos de la ecuación del país de aquí a finales de 2012, expondrá el país a un choque contra la deuda pública. Y se expondrá a encaminar sus propios pasos hacia los de Yorgos Papandréu.").

     Del artículo mencionado cabría subrayar la constante negación de la realidad a la que se refiere Baverez al afirmar que Francia se cree una isla que rechaza la globalización y un país rico cuando las cifras indican todo lo contrario. Comenta con franqueza la obstinación francesa, sin comparación en los demás países democráticos, a negar sus problemas y a rechazar tratarlos. Se atreve incluso a afirmar que Francia es hoy una Italia sin las reformas de Monti, el único gran país que no ha disminuido ni su gasto público, ni sus costes de producción. Afirma que tanto España como Italia han llevado a cabo reformas considerables en su mercado laboral, han liberalizado servicios y han reducido gasto público pero Francia es incapaz de hacer evolucionar un modelo basado en estructuras económicas de los años 70.

     Una de las conclusiones más impactantes es que, según él, o Francia hace reformas voluntariamente o se reformará bajo la "coalición infernal" y cruzada de los mercados, el FMI y sus propios aliados europeos.